dilluns, 1 de setembre del 2008

No es verdad lo que afirmas de que la izquierda es enemiga de la libertad, menudo embuste.

Dijo Alfredo Urdaci, jefe de los Informativos de TVE en los tiempos de José María Aznar en la Moncloa, este sábado pasado en Tele 5 -durante el debate político de La Noria-, que la izquierda ha sido siempre enemiga de la libertad. Matizó unos minutos más tarde de haber difundido semejante falsedad y afirmó que la izquierda, en realidad, era amiga de los enemigos de la libertad. Da lo mismo. Urdaci acababa de proclamar implícitamente que la derecha había promovido a lo largo de la historia la libertad como principio básico de los derechos humanos. ¡Menudo embuste!

Precisaré de inmediato que el episodio aludido tuvo lugar en el contexto de las recientes declaraciones de Aznar a El Mundo, cuando el ex presidente del Gobierno sostuvo que su presencia en la foto de las Azores había sido el momento más importante de España a lo largo de los doscientos últimos años. Y añadiré que esta frase pertenece al catálogo de las estupideces con las que Aznar, a menudo, nos obsequiaba.

La Revolución francesa
Durante el siglo XIX, los liberales –que entonces representaban las posturas progresistas o de izquierdas- fueron perseguidos o machacados por la ultramontana derecha gobernante, que se hallaba espantada ante la posibilidad de que las ideas que habían hecho posible la Revolución francesa, año 1789, cruzaran la frontera y penetraran en España. El primer ministro de Carlos IV, el conde de Floridablanca, instrumentó una receta represiva contra la ideología que impulsó la Revolución en Francia. Creyó que la censura y la amenaza acabarían en España con las locuras de tal Revolución.

Riego, al cadalso
¿Quiénes llevaron al cadalso a Rafael de Riego, valeroso militar ejecutado en 1823, en la madrileña plaza de la Cebada, por su defensa de la Constitución de Cádiz, aprobada en 1812? ¿Fue la izquierda de entonces, Urdaci? ¿O fueron los sicarios del felón Fernando VII, Rey absolutista, que juró en falso su lealtad a esa Constitución y que fue apoyado en sus fechorías cavernarias por los llamados Cien mil hijos de San Luis? ¿Estos soldados de diversos países europeos, que invadieron España para terminar con la Carta Magna de Cádiz, actuaron en nombre de la ultraderecha europea o en nombre de la izquierda, Urdaci? ¿Quiénes ejecutaron, las derechas o las izquierdas de esa época, a Mariana Pineda, heroína liberal, a la que Fernando VII condenó al garrote vil por el delito de propagar la libertad?

La restauración
Urdaci, repasa la historia antes de hablar en los términos que hablaste. Repasa la historia, por favor, e investiga cómo fue restaurada la dinastía borbónica que dio pie a la denominada Restauración canovista, caricatura de una democracia decente, diseñada a la medida de caciques, de terratenientes y prelados eclesiásticos. Fue fruto, esa Restauración, del pronunciamiento del general Martínez Campos, en Sagunto, en 1874, después de que el general Pavía diera un golpe militar y cancelara la I República. ¿Eran de izquierdas o de derechas estos uniformados, Urdaci?

El general Primo de Rivera
Podríamos seguir, Urdaci, y hablar del general Primo de Rivera que, a instancias de Alfonso XIII, se cargó –en 1923- incluso la Constitución canovista. Y de la proclamación de la II República. Y de qué forma fue liquidada a partir del 18 de julio de 1936. Podríamos, Urdaci, observar qué libertades hubo en este país durante los cuarenta años de franquismo. Convendría que te enteraras, Urdaci, de quiénes estuvieron a favor de una dictadura teocrática y medieval -a la que apoyaron Hitler, Mussolini y Salazar- y de quiénes trataron de evitar la sepultura, una vez más, de la democracia en España.

No es verdad
Tú sabes, Alfredo, que no es verdad lo que dijiste en La Noria. Tú sabes perfectamente que –más allá de errores y de contradicciones, naturalmente- la derecha ha procurado siempre frenar las libertades, mientras que la izquierda ha tratado de impulsar exactamente lo contrario. Lo habrá hecho con mayor o menor tino o acierto. Pero lo ha hecho. En España y en el resto de Europa y del mundo. Hay excepciones, claro está. Sin embargo, la excepción confirma la regla. ¿Dónde, Urdaci, ubicas a Obama? No precisamente, en la derecha americana, esa que tanto gusta a tu presidente del Gobierno, Aznar López.